Con “El último” me estoy sintiendo como el típico imbécil enamorado que cada vez que ve a la chica que le gusta no hace más que encontrarle virtudes.

Ella a lo mejor es la mayor zorra del planeta pero tú sólo piensas en su sonrisa.

Este fin de semana estuvimos locutando un par de cosas que eran necesarias y descubrí algo nuevo:

La sensación de enseñarles el trabajo a otros y ver como reaccionan, es un momento tenso.

Es como cuando te desnudas delante de una chica por primera vez.

Hay una mezcla de emoción y vergüenza porque no sabes cómo reaccionará la otra persona.

Durante un segundo estás tenso pensando:

“¿Le gustará lo que ve?”.

Con una chica es sencillo saberlo.

Si la coge y la mete en su boca o en cualquier otra parte de su cuerpo, la respuesta es un sí.

A menos que sea para morderla, claro.

Pero con un corto es diferente.

La reacción puede tardar tiempo en llegar.

Y durante ese tiempo tú estás tenso.

Hasta que al final sucede lo que pretendías y entonces te relajas.

O no sucede y te agobias.

Hasta que llegue la hora de la verdad permitirme imaginar que la reacción de la chica será cogerla y meterla en su boca.

Pero no para morderla, claro.

Comparte:
  • Facebook
  • FriendFeed
  • Identi.ca
  • Meneame
  • MySpace
  • Netvibes
  • Ping.fm
  • RSS
  • Technorati
  • Tumblr
  • Twitter
  • Twitthis