Capítulo Uno
- Abril 23rd, 2010
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Cuando llegué el sábado al set de rodaje sentí un escalofrío por todo el cuerpo.
Allí había unas quince personas esperando indicaciones.
Era como tener un ejército esperando a que alguien les dijera cuál era la posición de cada uno.
Sinceramente:
Si no hubiese tenido a Sergi conmigo, esos tipos hubiesen muerto antes de salir de la trinchera.
Los hubiese visto morir uno a uno antes de que yo pudiera decir nada.
Afortunadamente, Sergi se encargó de la parte más técnica del asunto.
Aproximadamente sobre las diez y media de la mañana, se hizo el silencio y se gritó el primer “¡Acción!” de los muchos que vendrían en las próximas 48 horas.
Fueron 30 horas de rodaje en dos días.
Y en esas 30 horas no hubo ni un sólo problema.
Bueno… hubo uno.
La puta nube de humo.
El domingo teníamos un par de escenas algo complicadas.
Principalmente porque un servidor escribió una secuencia con niños y claro… los niños tienen una regla de oro que deberíais recordar:
Hacen lo que les sale de los huevos cuando les sale de los huevos.
Total…
No era un día sencillo.
A eso de la una, alguien se me acercó y me dijo que habían cerrado el aeropuerto del Prat y eso significaba que cinco personas corrían el riesgo de quedarse en Barcelona.
Cinco personas de las que estaban con nosotros y unos cuantos miles que no.
Durante una hora estuvimos intentado comprar billetes de tren por teléfono.
Algo complicado si al otro lado del teléfono tienes a un mono.
Hablo en serio.
Creo que nos atendió un mono.
A veces algunas multinacionales ponen a seres humanos y monos al otro lado del teléfono y cuando llamas puedes tener la suerte de que te toque un ser humano o la desgracia de que te toque el mono.
Es como una puta ruleta.
A nosotros nos tocó primero un mono.
La llamada se cortó y media hora después tuvimos suerte y nos tocó un ser humano.
Al final conseguimos cinco plazas de tren y todos pudieron volver a Madrid el domingo a las 18:30 de la tarde.
Yo no.
A esa hora estábamos empezando a limpiar la sangre del baño de una discoteca donde un tipo había muerto.
¡Mierda!
Acabo de dar otra pista.
