Cuando estudié interpretación nos contaron una anécdota que nunca olvidaré.

En la película “Marathon Man”, Dustin Hoffman es torturado por Laurence Olivier y cuentan que Hoffman preparó la escena pasando varias noches en vela e intentando agotarse de verdad.

Estaba tan jodido a la hora de rodar que Laurence Olivier se le acercó y le dijo:
“Chico… ¿por qué no intentas simplemente actuar?”

¿Quién de los dos estaba usando la mejor técnica?

¿Dustin Hoffman o Laurence Olivier?

La respuesta es:
Los dos.

La interpretación consiste en eso:
Interpretar.

El cómo consigas llegar al personaje es asunto tuyo.

En la escuela había tipos que para mostrar su tristeza se ponían a pensar en personas que habían muerto hacía poco.

El resultado era maravilloso.

Realmente veías a gente muy jodida pero al acabar la escena se quedaban hechos una mierda porque habían utilizado sentimientos suyos para un personaje.

Tardaban en quitarse de la mente la imagen de su abuelo muerto hacía cuatro días.

Y lo que es peor, la tercera vez que pensaban en su abuelo, ya no lloraban porque estaban tan acostumbrados a pensar en eso que se la sudaba muchísimo y tenían que buscar a otro muerto para poder estar tristes.

Digamos que a esa gente le iría genial ir perdiendo familiares cada semana para poder tener recuerdos frescos a los que recurrir.

Y luego estaban los que se fijaban en los que habían llorado y después copiaban esos sentimientos.

El resultado era igual de bueno pero éstos, en cuanto decían “corten”, podían volver a su vida real.

¿Por qué os cuento esto?

Porque durante el último rodaje quedé fascinado con el trabajo de los actores.

Fue como asistir a un master de interpretación.

Cada uno tenía un método distinto para enfrentarse a su personaje.

Uno de los actores paseó durante un buen rato por el lugar donde iba a rodar.

Parecía un tipo aburrido de esperar.

Sin embargo, estaba midiendo el espacio.

Estaba analizando todos y cada uno de los objetos que había en aquella habitación.

Al fin y al cabo era su habitación, así que tenía que conocerla tanto como una persona conoce su habitación.

Cuando llegó el momento de rodar, hizo algo que no estaba en guión.

Y sinceramente:
Ya no puedo imaginar esta historia sin eso que hizo.

Escuchar a los actores.

De ellos depende que vuestros personajes se conviertan en algo más que un nombre en un papel.

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