Brutal relax

Marchando otra de cortos.

“Brutal relax” fue el corto que se llevó el premio del público en Molins de rei además de una mención especial por parte del jurado.

No me enrollo más porque dura quince minutillos y el plan no es que perdáis el tiempo leyéndome a mi.

Os dejo con “Brutal relax”.

Si estáis comiendo… esperar un poquito.

http://www.youtube.com/watch?v=M9mbjG97NeY

Por gloria divina

El fin de semana pasado estrenamos “El último” en el festival de terror de Molins de Rei.

Era la primera vez que iba a un festival de cortometrajes y es una experiencia cojonuda.

Antes del pase conocí a algunos de los directores que también presentaban cortometrajes y después pudimos ver los trabajos de todos.

Desde el minuto uno, me di cuenta de que en el mundo del cortometraje hay gente con MUCHO talento.

Como no quiero convertir este post en una felación constante a la gente que conocí he decidido presentároslos con su trabajo.

El primero que he encontrado por Internet se llama “Por Gloria Divina” y está dirigido por Rodrigo Atiénzar.
Este fue uno de mis favoritos.

Y solamente con ver los títulos de crédito te das cuenta de que no es la primera vez que cogen una cámara.

Espero que os mole.

Estrenamos “El Último”

Y por si los nervios del estreno no fuesen suficientes lo hacemos con la posibilidad de ganar algún premio porque estamos en la final del festival de terror de Molins de Rei.

Cuando te dicen que tu corto ha llegado a la final te sientes realmente orgulloso.

Ahora entiendo como se sentían mis padres cuando yo llegaba a casa con un aprobado.

Algo que no pasaba con frecuencia.

De hecho puede que sólo pasará un par de veces.

¿Sólo dos aprobados en toda tu vida?

Sí.

Tuve muchos más pero eran falsificados.

En fin…

Esta noticia es doblemente alegre porque además allí es donde se verá por primera vez el corto.

Allí es donde podremos ver como reacciona la gente y no sé si estoy preparado para eso.

Me explico:

Cuando uno hace monólogos, sale delante del público, hace sus bromas y si algún tema no funciona puedes escoger cambiar y no hacer según que bromas.

Directamente pasas a otra cosa.

Con un corto eso no puede hacerse.

Cuando le den al play estaremos jodidos.

Si a la gente no le gusta no podremos pararlo a la mitad.

A menos que empiecen a abuchearnos, insultarnos, tirar cosas contra la pantalla o intentar meter fuego a la sala de cine.

En ese caso supongo que la propia sala optará por finalizar la sesión.

En cualquier caso sólo quería deciros que si el cinco de noviembre estáis por Molins de Rei y no tenéis planes, nosotros estaremos a las 21:00 en el teatre de La Peni asegurándonos de que nadie entra con botellas de vodka y trapos por lo que pueda pasar.

Y por si alguien no sabe de que carajo hablo…
Aquí le va una pista:

www.elultimo.es

Apocalipsis

Siempre he sentido una pequeña fascinación por las películas que hablan sobre el fin del mundo.

Esa fascinación me ha llevado a crear un pequeño cortometraje con el que intentaré pasar a la historia como uno de los maestros del cine apocalíptico.

Gracias a todos los que han colaborado para hacerla posible.

Espero que os guste.

El rey ha muerto

Hoy he recordado una anécdota que me contó una profesora de interpretación.

No recuerdo la obra de teatro que era pero había un actor que sólo tenía una frase en toda la obra.

El tipo tenía que estar detrás del escenario todo el tiempo y en un momento dado tenía que salir a escena gritando:

“¡El rey ha muerto!”

Sencillo, ¿no?

Pues bien…

Uno de los días el tipo se quedó dormido y cuando abrió los ojos no tenía ni puta idea de en qué momento de la obra estaban.

Le entró el pánico y salió a escena gritando:
“¡El rey ha muerto!”

En ese momento el personaje que hacía de Rey apareció por el otro lado del escenario bajando unas escaleras.

Se hizo el silencio.

Y el tipo miro al público y dijo:
“Pero ya se encuentra mucho mejor”.

Os aseguro que daría cualquier cosa por ver un momento así alguna vez en mi vida.

Eso es comedia.

FERNANDO GIL

El primer hijo de “Juego Sucio Producciones” acaba de nacer.

Y ahora que ya se puede enseñar un pequeño avance espero que no os importe que le dedique esta entrada al actor principal de este corto:

FERNANDO GIL.

Escribo su nombre con mayúsculas porque ese nombre debe decirse en mayúsculas y a ser posible de pie.

Yo no había trabajado nunca con Fernando.

Exceptuando una pequeña tontería que hicimos en “Sé lo que hicisteis” cuando él y Paco Churruca estaban en “La tira”.

Sin embargo, había oído hablar mucho de él a Ricardo Castella.

Un día, mientras Ricardo y yo nos disparábamos intentando acabar cada uno con la vida del otro, le comenté el guión de “El último” y le dije que tenía problemas con el papel del protagonista.

Ricardo me dijo que llamara a Fernando y disparó a mi hermana que en ese momento entraba en la cocina a exprimir naranjas para hacerse un zumo.

Afortunadamente la bala no tocó ningún punto vital y ella está bien.

Un par de días después llamé a Fernando, le conté la historia y le pasé el guión.

Al día siguiente me llamó y me dijo:

“¿Cuándo rodamos?”

No voy a intentar explicaros lo fascinante que ha sido verle trabajar porque llegaría un momento en que sería más sencillo ir a su casa, grabarme en video chupándole las pelotas y colgarlo en Internet, pero os aseguro que Fernando Gil es uno de esos actores que todo el mundo debería tener en cuenta.

Y ahora os dejo con un avance de “El último”

Espero que os guste.



Prohibido el paso

Consejo:

Tener cuidado con los baños.

Nunca sabes con quién te puedes encontrar dentro

Otro pasito

Con “El último” me estoy sintiendo como el típico imbécil enamorado que cada vez que ve a la chica que le gusta no hace más que encontrarle virtudes.

Ella a lo mejor es la mayor zorra del planeta pero tú sólo piensas en su sonrisa.

Este fin de semana estuvimos locutando un par de cosas que eran necesarias y descubrí algo nuevo:

La sensación de enseñarles el trabajo a otros y ver como reaccionan, es un momento tenso.

Es como cuando te desnudas delante de una chica por primera vez.

Hay una mezcla de emoción y vergüenza porque no sabes cómo reaccionará la otra persona.

Durante un segundo estás tenso pensando:

“¿Le gustará lo que ve?”.

Con una chica es sencillo saberlo.

Si la coge y la mete en su boca o en cualquier otra parte de su cuerpo, la respuesta es un sí.

A menos que sea para morderla, claro.

Pero con un corto es diferente.

La reacción puede tardar tiempo en llegar.

Y durante ese tiempo tú estás tenso.

Hasta que al final sucede lo que pretendías y entonces te relajas.

O no sucede y te agobias.

Hasta que llegue la hora de la verdad permitirme imaginar que la reacción de la chica será cogerla y meterla en su boca.

Pero no para morderla, claro.

Actores

Cuando estudié interpretación nos contaron una anécdota que nunca olvidaré.

En la película “Marathon Man”, Dustin Hoffman es torturado por Laurence Olivier y cuentan que Hoffman preparó la escena pasando varias noches en vela e intentando agotarse de verdad.

Estaba tan jodido a la hora de rodar que Laurence Olivier se le acercó y le dijo:
“Chico… ¿por qué no intentas simplemente actuar?”

¿Quién de los dos estaba usando la mejor técnica?

¿Dustin Hoffman o Laurence Olivier?

La respuesta es:
Los dos.

La interpretación consiste en eso:
Interpretar.

El cómo consigas llegar al personaje es asunto tuyo.

En la escuela había tipos que para mostrar su tristeza se ponían a pensar en personas que habían muerto hacía poco.

El resultado era maravilloso.

Realmente veías a gente muy jodida pero al acabar la escena se quedaban hechos una mierda porque habían utilizado sentimientos suyos para un personaje.

Tardaban en quitarse de la mente la imagen de su abuelo muerto hacía cuatro días.

Y lo que es peor, la tercera vez que pensaban en su abuelo, ya no lloraban porque estaban tan acostumbrados a pensar en eso que se la sudaba muchísimo y tenían que buscar a otro muerto para poder estar tristes.

Digamos que a esa gente le iría genial ir perdiendo familiares cada semana para poder tener recuerdos frescos a los que recurrir.

Y luego estaban los que se fijaban en los que habían llorado y después copiaban esos sentimientos.

El resultado era igual de bueno pero éstos, en cuanto decían “corten”, podían volver a su vida real.

¿Por qué os cuento esto?

Porque durante el último rodaje quedé fascinado con el trabajo de los actores.

Fue como asistir a un master de interpretación.

Cada uno tenía un método distinto para enfrentarse a su personaje.

Uno de los actores paseó durante un buen rato por el lugar donde iba a rodar.

Parecía un tipo aburrido de esperar.

Sin embargo, estaba midiendo el espacio.

Estaba analizando todos y cada uno de los objetos que había en aquella habitación.

Al fin y al cabo era su habitación, así que tenía que conocerla tanto como una persona conoce su habitación.

Cuando llegó el momento de rodar, hizo algo que no estaba en guión.

Y sinceramente:
Ya no puedo imaginar esta historia sin eso que hizo.

Escuchar a los actores.

De ellos depende que vuestros personajes se conviertan en algo más que un nombre en un papel.

Problemas

Problemas.

Cuando vayáis a rodar meteros en la cabeza que los vais a tener.

Aunque la cantidad de problemas será proporcionalmente inversa a la cantidad de horas que dediquéis a preparar el rodaje.

Es decir:

Pocas horas de preparación = muchos problemas.
Muchas horas de preparación = pocos problemas.

Pero la forma de conseguir tener cero problemas, siento informaros de que no existe.

Bueno, sí que existe.
Consiste en no rodar nada.
Pero eso es demasiado aburrido.

Lo importante es que tengáis claro que algún problema surgirá.

Así que cuando eso pase, no os volváis locos.

No busquéis culpables.

No perdáis tiempo maldiciendo en plan:
“Teníamos que haber hecho esto o aquello”.

Sobretodo porque mientras os quejáis, el problema no se está solucionando.

Nosotros sólo tuvimos un problema más o menos importante.

Tres semanas antes del rodaje fuimos a ver un callejón donde íbamos a rodar.
Era perfecto.

Tres semanas después, cuando llegamos a rodar, alguien había comprado un local al lado del callejón y había montado una discoteca de reguetón, que abría por la tarde y por la noche, y una empresa de hortalizas había instalado un aire acondicionado que cada tres minutos soltaba el ruido más aterrador que os podáis imaginar.
Fuimos a preguntar a qué hora cerraba la discoteca y nos dijeron que sobre las diez, para volver a abrir sobre las once.

Estábamos jodidos.

Una discoteca a toda hostia, un aire acondicionado que hacía ruido cada tres minutos y quinientas personas a punto de salir en dirección a nuestro callejón.
Así que nos reunimos y creamos un plan.

Lo que estaba claro era que si queríamos seguir en ese callejón (y debíamos seguir en ese callejón porque mover camiones y conseguir permisos en cinco minutos no es algo sencillo), teníamos que rodar antes de que esas quinientas personas salieran de la sala.

En cuanto salieran y vieran cámaras y focos estábamos jodidos.

El primer punto estaba claro.

Punto dos:
Demasiado ruido.

Una cosa es tener un ruido de fondo de una discoteca y otro muy distinto tener ese ruido más un aire acondicionado gigante.
El aire acondicionado funcionaba durante tres minutos y paraba otros tres así que…
Rodaríamos durante los tres minutos que el aire acondicionado estaba parado.

Punto tres:
Simplificar el rodaje de esa escena.

Podían haber pasado muchas cosas.

Todo el mundo podía haber puesto pegas porque no iban a poder hacer su trabajo en las mejores condiciones.

Sin embargo, sólo pasó una cosa:
Todo el mundo hizo su trabajo con una concentración, un cariño y una perfección fuera de lo normal.

Por culpa de los problemas, esa escena mejoró.

Así que, cuando lleguen los problemas, pensar que a lo mejor tenéis que darles las gracias.

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